Durante la edad dorada de Hollywood, una boda podía convertirse en un espectáculo tan esperado como el estreno de una gran película. Los vestidos de las estrellas despertaban fascinación, marcaban tendencias y, en ocasiones, escondían historias mucho menos perfectas de lo que mostraban las fotografías. Algunas de estas actrices llegaron al altar ante multitudes. Otras se casaron discretamente, lejos de la prensa. Una tenía apenas dieciséis años y otra llevó una creación en la que trabajó durante meses todo un equipo de los estudios MGM. Audrey Hepburn: una novia diferente En 1954, Audrey Hepburn se casó con Mel Ferrer en Suiza. En lugar de elegir una gran creación principesca, lució un vestido de Pierre Balmain con falda a media pierna, mangas abullonadas y cuello alto. Una corona de flores blancas adornaba su cabello corto. El resultado fue sencillo, juvenil y absolutamente fiel a su personalidad. Audrey demostró que una novia no necesitaba una cola interminable para ser inolvidable. Marilyn Monroe antes de convertirse en leyenda Cuando todavía se llamaba Norma Jeane Baker, Marilyn Monroe contrajo matrimonio con James Dougherty. Tenía solo dieciséis años y todavía estaba muy lejos de convertirse en la gran estrella rubia que conquistaría Hollywood. Para aquella boda llevó un vestido blanco prestado, de mangas transparentes y silueta tradicional. Las imágenes conservan el recuerdo de una muchacha tímida y sonriente que aún no podía imaginar el extraordinario destino que la esperaba. Romances que no tuvieron un final de película Debbie Reynolds parecía protagonizar el romance perfecto cuando se casó con Eddie Fisher en 1955. Su delicado vestido de encaje, diseñado por Helen Rose, representaba toda la feminidad y el romanticismo de aquella época. Sin embargo, pocos años después, Fisher abandonó el matrimonio para iniciar una relación con Elizabeth Taylor, amiga cercana de Debbie. La historia se convirtió en uno de los mayores escándalos sentimentales del Hollywood clásico. También Vivien Leigh llegó al altar antes de alcanzar la fama mundial. En 1932 se casó con el abogado Herbert Leigh Holman, luciendo un romántico vestido de satén blanco y un largo velo. De aquel primer matrimonio conservaría el apellido con el que más tarde conquistaría el cine. Las grandes creaciones de MGM Helen Rose fue responsable de algunos de los vestidos nupciales más recordados de Hollywood. Además de vestir a Debbie Reynolds, diseñó los trajes de Pier Angeli, Jane Powell, Elizabeth Taylor y Grace Kelly. El vestido que Elizabeth Taylor llevó para casarse con Conrad “Nicky” Hilton Jr. fue una auténtica superproducción. Más de quince personas trabajaron durante casi tres meses en aquella creación de satén, perlas y tul. Elizabeth tenía dieciocho años y MGM quería presentarla ante el mundo como la novia perfecta. Décadas después, el vestido fue vendido por una cifra extraordinaria, confirmando su lugar dentro de la historia de la moda. Una princesa nacida en Hollywood En 1956, Grace Kelly abandonó la gran pantalla para casarse con el príncipe Rainiero III de Mónaco. Su vestido, creado también por Helen Rose, combinaba encaje antiguo, seda, pequeñas perlas, cuello alto y mangas largas. La imagen de Grace avanzando hacia el altar dio la vuelta al mundo. No parecía simplemente una actriz interpretando a una princesa: aquel día, una princesa del cine se convirtió en princesa de verdad. Pero Grace Kelly no es la única protagonista de este recorrido. Linda Christian paralizó las calles de Roma con una cola de más de siete metros, Julie Andrews llevó un vestido diseñado por el hombre que la esperaba frente al altar y otras grandes estrellas sorprendieron con creaciones llenas de historia. ¿Cuál de ellas ocupa el primer lugar? Descubre la clasificación completa y todos los secretos de estos diez vestidos en el video de Gisela’s Style. MIRA EL VIDEO COMPLETO EN YOUTUBE Y después cuéntame: ¿qué vestido habría ocupado el primer lugar en tu propio ranking?


